Tenía toda la razón del mundo Carlos Sainz en estar cabreado, inmensamente cabreado, con la sanción que le impusieron los comisarios por su incidente con Liam Lawson. Calificar la decisión de los comisarios de ‘inaudita’ y ‘sin sentido’ se me antoja como suave, muy suave.
Incluso el propio Liam Lawson estimó que la sanción no es justa.
Pero, ya se sabe, la FIA y sus reglas y las decisiones de los comisarios son dicotómicas. De una parte, quieren espectáculo, quieren facilitar los adelantamientos… de otra, los coartan con unas reglas draconianas, universales, blanco o negro según un manual…. cuando en realidad hay una gran cantidad de tonalidades grises. Como sostiene Pedro de la Rosa, “no todos los toques son iguales, porque no todas las curvas son iguales, no todas las situaciones son iguales”.
No es lo mismo una curva en suelta, que una larga que se abre, que una ‘S’ o una serie de enlazadas. Querer delimitar o juzgar estos incidentes como hace el VAR en el fútbol con los fuera de juego o algunas manos es más que utópico.
Tal como están redactadas las reglas -los pilotos dieron opinión previa- el defensor de posición tiene mucho ganado; casi patente de corso. A doscientos y mucho por hora, pretender que el piloto calcula si tienes el retrovisor unos cm o no por delante o el eje delantero está a la altura de o le faltan unos centímetros… es complicado. Puedes tenerlo al entrar en la curva, pero quien tiene el interior tiene posibilidades de llegar antes al vértice, simplemente porque recorre unos metros menos; la diferencia puede ser poca, sutil.
Una curiosidad, este mismo incidente en las competiciones de iRacing hubiera acabado con penalización para Lawson. Y aquí las decide una ‘maquinita’, sin sentimientos, sin análisis, sin evaluación.
Es algo que siempre hemos defendido. ‘Pásame si puedes’, ‘apártate que vengo’, ‘dóblalo si tienes huevos’’. Tiene que ser una acción descaradamente clara, un error de bulto, lo que merezca sanción. En esto, la FIA haría muy bien en fijarse en la Indycar donde se es mucho más tolerante y permisivo en los ataques y en las defensas.
El enfado de Sainz es comprensible porque estaba haciendo su mejor carrera e incluso, sin esos 10” de sanción, es posible que hubiera estado en posición de pelear por el último punto.
Pero el cabreo fue mayúsculo cuando George Russell se tocó con Charles Leclerc y no mereció sanción. Una acción tanto o más merecedora de ello a nuestro entender que en el caso de Sainz no sé si fruto de un exceso de optimismo o error claro de apreciación,
Una decisión que no se tomó hasta final de carrera, una vez escuchados los pilotos… diferencia de trato para algo que, al menos en las repeticiones vistas, parecía mucho más claro.
Peor fue lo de Russell, en los Libres 1, cuando pudo haberla liado muy gorda cuando se cruzó por delante de Alonso para entrar en boxes de inmediato en lugar de dar un giro más. Fernando lo evitó por un pelo y Russell salió bien librado con una multa de 7.000 euros para el equipo. Si, como dicen, se juzga la acción, no el resultado, está claro que 7.000 euros es irse de rositas.
A la postre, Leclerc quedó eliminado por un ‘optimista’ Kimi Antonelli, que se lo llevó por delante, aunque en este caso sí que el joven italiano fue merecedor de sanción.
Alguna vez Fernando se ha quejado de que algunos pilotos, especialmente británicos, tienen bula y que los españoles no cuentan.
Eso ya lo pensaba Enzo Ferrari en 1976 cuando decidió retirarse de la F1 un 3 de agosto... justo tras el accidente de Niki Lauda en Nürburgring, aunque volvió pronto: no hubo Ferrari en Austria, pero Clay Regazzoni estuvo ya en Holanda.
Sainz está ahora en uno de los equipos menores, no cuenta para posiciones adelantadas. Russell está en Mercedes… y ya se habían aplicado dos penalizaciones a Kimi Antonelli que le dejaron fuera de los puntos ¿Eso acaba pesando? Quizás no, quiero creer que no, pero lo parece
Esperar a que acabara la carrera para decidir, previa audiencia a los implicados, habla de diferencias. Sainz no tuvo esa oportunidad, aunque de poco hubiera servido porque el tiempo perdido con el pinchazo y el cambio de morro le envió al fondo… aunque pudo recuperar terreno con el incidente de Leclerc.
Hay mucho trabajo por hacer en este sentido. Muchas situaciones que aclarar… lo de intentar reglamentar para que todo sea blanco o negro así que seguiremos con la dicotomía y esa incoherencia, ya sea de criterios o de una regla inadaptada, que tantas veces han denunciado los pilotos y que el nuevo manual no soluciona.